Tuesday, January 5, 2010

Doble vida -Emmanuel

La séptima luna
era aquella del Luna Park
el crepúsculo avanzaba
de la feria al bar
mientras tanto el ángel Santo blasfemaba
la polución que respiraba
musculoso pero frágil.
Pobre angel, pobres alas.

El señor Acha después de vivir un tiempo por las vascongadas acabó corriendo toros en Lima. Entusiasmado por el amor y afición que la población peruana tenia por el “arte” taurino renunció a su nacionalidad argentina y se hizo ciudadano peruano. Se casó con una española Conchita Martínez, cantante flamenca de tempestuosa vida amorosa.

La sexta luna
era el alma de un desgraciado
que maldecía el haber nacido,
pero sonreía.
Cuatro noches sin haber cenado
con las manos, con las manos,
manchadas de carbón.
Tocaba el pecho a una señora
y manchaba y reía
creyéndose el patrón.

A mediados de los sesentas México se hizo mejor plaza taurina así que el Señor Acha, ahora conocido como el famoso torero Rovira, decidió establecerse en tierras charras. Jesús su hijo se despidió de sus amigos del colegio Santa Rosa de Chosica, además cumplió con darle su adiós a su prima Julia y a sus tios. Su padre lo veía como su digno heredero, la arena lo esperaba para convertirlo en una joven promesa dedicada a matar toros.

La quinta luna
daba tanto miedo
era la cabeza de una dama
que sintiendo la muerte cercana
el billar jugaba.
Era grande y elegante,
no era joven, no era vieja
tal vez enferma
seguramente estaba enferma
porque sangraba un poco por la oreja.

En 1974 una cornada hizo cambiar de opinión a Jesús sobre su vocación. Con casi veinte años a cuestas empezó a cantar y a componer. En 1976 gana un concurso de canto y después participa en el festival de la OTI. Jesús ahora se hacia llamar Emmanuel y regresaba de cuando en cuando a Lima, para ver a amigos y a algunos familiares.

La cuarta luna
era una cuerda de un prisioneros
que caminando, seguía los rieles
de un tren viejo.
Tenía los pies ensangrentados
y las manos, y las manos,
y las manos sin sus guantes,
pero no te alarmes
el cielo esta sereno
y no hay bastantes prisioneros.

Mi madre una tarde de sábado vino con la novedad. Había estado conversando con Don Emilio y la señora Julia y de repente tocaron la puerta y para sorpresa de mi madre quien cruzó el umbral era nada menos que Emmanuel, el mismo que cantaba “Todo se derrumbó”, “Insoportablemente bella”, etc. A mi madre le pareció un chico lindo, educadísimo, sencillisimo, delgadisimo y de un cabello precioso. A mí la cosa no me conmocionó, solo le dije para no ser descortés: ¡que bien!

La tercera luna
salieron todos a mirarla
era, era así de grande
que más de uno pensó en el Padre Eterno.
Se secaron las risas,
y se fundieron las luces
y comenzó el infierno,
la gente huyó a su casa
porque por una noche
regreso el invierno.

Estaba junto a un amigo llamado Rafael interrumpiendo el paso con una cantidad inconcebible de soldaditos, tanques, y toda la parafernalia infantil de acción de guerra. Cada uno corría de un lado a otro luchando por hacerse de la victoria cuando de pronto unos zapatos bastante estilizados pisaron el terreno de nuestra batalla. Al subir mi vista pude ver ese rostro, era Emmanuel, ese muchacho que cantaba un tema que a mí me cantaban siempre en el colegio para joderme “tu amigo tu, pobre diablo”. Me miró y sonrió para luego tocar la puerta del departamento de nuestros vecinos los Antolín. Esa fue la ocasion que lo tuve frente a fente y nunca más pude reencontrarme con él. Le pregunté a mi amigo Rafael si se había dado cuenta quien era el famoso que acababa de poner una pausa en nuestra lucha, pero él me dijo que no, más bien me recordó que la batalla tenía que continuar y finalizar antes de que la hora de almuerzo llegara.

La segunda luna
el pánico sembró entre los gitanos,
hubo alguno que incluso
se amputó un dedo.
Otros fueron hacia el banco
a hacer alguna operación,
pero que confusión,
la mayor parte de ellos
con sus hijos y sus perros
corrieron a la estación.

Ya había salido del colegio, ni mi madre ni yo volvimos a toparnos con el exitoso Emmanuel, aunque una canción suya La Ultima Luna se me había pegado, la letra me parecía alucinante y la música súper enganchadora, además el video no era malo. Años después me enteré que la canción original es de Lucio Dalla y Joaquín Sabina, dos genios de nuestro tiempo.

La ultima luna
la vio solo un recién nacido
con ojos hondos, negros, redondos
y no lloraba
con grandes alas tomó la luna
entre sus manos, entre sus manos.
Salió volando por la ventana
era el hombre del mañana.
Salió volando por la ventana...

Ya tengo muchos calendarios sobre mí, el viejo edificio en donde viví por casi treinta años todavía está en pie, pero los vecinos ya no son los mismos. Julia Antolín prima de Emmanuel se fue a Madrid a finales de los noventa luego de que sus padres murieran, yo emigré a EEUU el 2004. Por otro lado mi amigo Rafael quien fue testigo inconsciente de la anécdota, hoy vive en la China y es profesor de filosofía y al igual que Emmanuel hace mucho tiempo que no sabe quién soy y no le interesa recordarlo.

2 comments:

Renzo said...

Hola, ahora ya sin verguenza puedo decir que esa canción también me enganchó un tiempo, si mal no recuerdo era del 89? u 88?, me enganchó ya que a finales del 89 hice unas practicas en radio panamericana una época en A.M.(antes que cambie totalmente), y la ponía, ahora se porque era buena, y a diferencia de tu amigo Rafael o Emmanuel, yo si se quien eres y si me interesa saber donde estas. Renzo

Nuh Dheval said...

Gracias amigo mio, el tema es del 1987. Recuerdo tus prácticas y recuerdo que el señor Abril te dijo por esos años "...el rock en espanol ya fue..." y asi ocurrio. El, otros programadores y gerentes radiales de esa epoca se encargaron de cometer el asesinato.